jueves, 1 de septiembre de 2016

Jorge Posada













madre me confunde
con su hermano

cuatro de mis parejas
lo hicieron con sus exnovios

en el trabajo
nadie me conoce
como jorge

en el autobús intento ser ignacio
por teléfono carlos 
aun es difícil




kozer

ciertos animales cuyos nombres desconozco
vinieron a comer de mi mano
pasaron su lengua por mis dedos
dejaron su saliva espesa
para que la untara en mis genitales
para ahuyentar el miedo que me pudre






dios golpea a su esposa
vende zapatos
vive en un departamento donde la cañería no anda
en la tv solo mira deportes
odia el ruido de las aspiradoras
en el fondo del refri escribe el costo de nuestro funeral
le gusta el aroma de la cátsup
llora con el final de a la sombra de las muchachas en flor






durante 20 años madre
se tiñó el cabello
                lo llevó cobrizo
                            rojo
                            castaño
                            ébano
                            rubio
usaba guantes
para no manchar la piel 
un peine para esparcir
la tintura desde el cráneo hasta las puntas
se pintó incluso 
cuando estuvo muy enferma de los nervios

padre se tiñó la barba y las cejas
en una década en la que no consiguió empleo

durante mi adolescencia me oxigené 
tuve el cabello azul y morado

este año madre dejó de teñirse
durante semanas tuvo varios colores en la cabeza
no sé si esto representa un paso a la vejez
o un viaje que a los 65 se parece a la libertad





  


compramos películas de princesas

personajes que no sufren defecto físico

hemorragias nasales
acné
exámenes de papiloma


solo dolores metafísicos

angustias románticas

en la noche
un ataque de asma
las almohadas contra la pared
lloras
te levantas
mojas el rostro
tomas el inhalador 

tan lejos de los cuentos de hadas







la tubería
tiene 50 años

miles de kg de piel
cabello
saliva
papel
anillos
ropa
mierda


una imagen más exacta

que las fotos
que tu madre muestra
a las visitas








Jorge Posada (México, 1980). Pronto la editorial española Liliputienses publicará Habitar un país es llenar de tierra una piscina que reúne sus primeros libros). Colabora en Playboy México, Punto en línea UNAM, Terraplén, Transtierros y  VozEd. Tiene un blog: costasinmar.blogspot.com

martes, 26 de julio de 2016

Emiliano Herrera






Aún sin título


En minúscula, por favor
quiero tener un nombre plano
horizontal
ningún juramento
no puedo manifestarme
ni dibujar



mis líneas están indefinidas
la ofrenda imprecisa


                -¿Y qué más?


los patos apenas vuelan
mi bonsái está muriendo



                -¿Y ahora?



perseguir el alimento
en las voces de los ciegos



                -¿Y eso qué significa?



-y eso qué significa?



hoy me despertó la lluvia
hoy escribí esto.



Fail tattoo


Observo mi superficie por un instante
el ratón es el mejor amigo del silencio
le enseña a hablar al mudo
y siempre sabe que día es hoy

pero el relato nunca se templa
y empiezo a advertir
mis manos llenas
de estos rastros que se esfuman.



Propósitos del paisaje


Enseñar el habla, acudimos a la inclinación
arquitectura del abismo
juntos en tensión
acudimos

aturdir con azufre la respiración
la acción fatal
de este paisaje,
al que acudimos.
En comunión hacia el estanque
las aguas enmarañadas
de ficción, entre las nubes
aterrizamos cuerpo a tierra,
con los testigos
acudimos

contemplar la comunión,
acudimos al cansancio
definir la arquitectura
de las manos en el fuego
en una bolsa
llena de agua
en una caja
azul.



El muelle está quebrado

El lago manchado silencia
la vista fija en un peligro
que no se grita ni se esquiva

nadie diciendo muerte
nadie que diga dolor
no

tierra mordida
camino de piedra
la vida a esta altura es la misma
    nadie que diga temor

nos deslizamos hacia el centro
de la mancha
donde apenas alcanzamos a ver
a veces alguien que nos cruza.



Poemas de "herramienta suave", Zindo & Gafuri 2015


Sismos


mientras, un pájaro
cae
de piedra
al suelo

por mano de
nene chico
pero más grande
que pájaro



Medida de lo posible

se detiene exactamente
en la mitad del camino

mira sus manos
y se desconoce



el pasto es tan real
como sus dientes

un conejo trae la demora
y con ella un impulso


pero la pregunta era otra






Emiliano Herrera nació el 15 de octubre de 1988 en Buenos Aires. Es músico y poeta. Editó algo de su música bajo el pseudónimo tiempo y forma. En poesía publicó Herramienta suave, Zindo & Gafuri 2015. Coorganiza el ciclo de poesía "Y la nave va" en Monte Grande, su pueblo, y también el blog Celofán.


martes, 21 de junio de 2016

Tamara Grosso





Algunos aprenden
a trabajar en inglés
a pelearse en ruso
hasta a amar en chino

yo sólo puedo
reírme en español

pobres rumanos
que solo ríen
en un lugar tan chiquito.



¿Qué tiene que ver
el hibiscus
con el amor?
Mamá compró un té
la caja decía
"con sabor
al primer beso"
y pienso
si tendrá gusto
a frío

a nada
a baba

o a qué.






Llamó tu infancia
por teléfono
para avisar
que al final
le gustaba el mar
y no le gustaba estar sola.






No sé
si estoy subida al colectivo
de cartel rojo o al verde
(me doy cuenta por el camino)

me pasa seguido eso
de no saber
para donde voy

cuando ya estoy andando.






Ayer se me ocurrió buscar
Plaza Francia en un mapa
para ver qué tan lejos
me dejé llevar






Los filtros para fotos de los celulares
sirven a nivel micro
para que mamá piense
que estoy comiendo bien
a partir de la imagen de un plato
lleno de sobras de ensaladas

y a nivel macro
para que la población piense
que el mundo está lindo
a partir del collage
de las sobras de todos.






Ahora que lo llené con mis cosas
este departamento
me hace acordar al tuyo,
se parece por el silencio

ya tengo más cosas que vos:
un cuadro mio, una guirnalda de bolitas chinas
una lámpara verde, un cactus, un potus

en algún tiempo
voy a reconocer este sonido vacío
como el de la gente que vive sola

y cuando descubra que tengo lo que quería
me voy a dar cuenta
de que vos
tampoco tenías nada.


Tamara Grosso nació en Buenos Aires en 1991. Escribió en varios blogs y publicó un libro de relatos que se llama Entre el blanco y el negro por Ediciones de la grieta (San Martín de los Andes) y un poemario, Márgenes, por Objeto Editorial. Está trabajando en su próximo libro que se llamará Guatepeor.

lunes, 13 de junio de 2016

Clara Arias





no me gustan los hombres
no en el sentido
que no sienta placer
al ser acariciada
por un hombre
no me gustan los hombres
como minoría privilegiada
por lo mismo
que no me gusta dios.




un breve trayecto en avión
a mi lado tarec y su mamá
le oigo decir
¿cómo muere la gente?
enseguida me distraigo
pero él insiste
con el tiempo tal vez
consiga olvidar el tema
se acostumbre
a mirarla de reojo
o ni siquiera eso
la empujará hacia adelante
mirándole la nuca
pero ahora retoma
¿la gente muere una sobre otra?
no, le dice su madre
así los guardan
¿y para qué los guardan?




arreglo las plantas
levanto una maceta para verla de cerca
un bichito gris escapa del sol
lo toco, se hace bolita
entonces pienso en vos

flores pequeñas con pistilo blanco
forman un anillo sobre la esfera del cactus
acomodo un pétalo fucsia y me pincho


es una ínfima espina, casi transparente.




me pedís perdón
pero no puedo
no me sale
como tampoco
guiñar el ojo derecho

el perdón no es un estornudo
ni una sonrisa
ni es el café en la cafetera
que espera una taza vacía

perdonar no es un palíndromo
no iguala a la equis en una ecuación
ni son las migas que le tiras a las palomas
ni el telón del final

no sé de que se trata
y no tenés idea cuánto me gustaría
por un momento
pensé en intentarlo
duró hasta que dijiste
es que no me di cuenta.




no creo en el destino
tenés la suerte o la desgracia
las veintisiete letras del alfabeto
y algún que otro cachivache más.




-¿vos decís
como quien mira un vaso
y ve la mitad vacía?
-no, digo
como quien mira una tortuga marina
y piensa en el arpón
o mejor
como quien ve un bambi
y piensa en la bala
estallándole el cráneo.




Clara Arias nació en la ciudad de Buenos Aires en mayo del '66. Cursó escritura narrativa en Casa de Letras e asistió a varios talleres de escritura, entre otros al de Ariel Bermani, José María Brindisi, Margarita Roncarolo, Mauro Lo Coco y Santiago Castellano. Su primer libro, titulado Casi transparente, fue publicado en noviembre de 2015 por Modesto Rimba, es una selección de treinta y nueve poemas, que fueron escritos entre los años 2011 y 2015.

viernes, 27 de mayo de 2016

Luciana Reif






Entrada en calor

Mientras pedaleo en la bici fija del gimnasio
miro al chico que me gusta,
el chico que me gusta corre en la cinta
a diez kilómetros por hora, después
hace pesas y abdominales y termina
con quince minutos de bici.
No es un chico atlético, tiene un torso
más bien pequeño pero dedicado.
Me atrae su constancia, su total entrega
muchos de los que vamos al gimnasio
a los pocos meses de empezar
variamos la rutina,
obviamos las cosas que nos aburren
y si sobrevivimos terminamos haciendo
la mitad de lo que nos dieron.
Pero el chico que me gusta hace toda la rutina
con devoción, tres series de diez flexiones de brazos,
los muslos y el abdomen contraídos sosteniendo
un mundo con sus manos.
A veces me pongo a pensar
si tendrá la misma constancia en su vida diaria,
si le hará el amor a su mujer
siempre de la misma manera,
un beso en el cuello hasta bajar a los pechos
y solo recién ahí cuando le toca los pezones
empieza a sacarle la ropa, primero la remera y después
el corpiño, dejándole la bombacha puesta
incluso para la penetración.
Me pregunto si conocerá el recorrido de memoria,
si a veces tendrá caminos alternativos,
disfrutará su mujer o le fastidiará lo previsible del acto.
Mi mente divaga en estas cosas hasta que vuelve,
los veinte minutos de bici se me pasaron volando
y pienso que si el chico que me gusta me preguntara
le pediría que tome un atajo, que ya hice
la entrada en calor.
                                                             






No hay tesoros en el fondo del mar

4
Cuelgo la cabeza de mis padres
arriba de mi cama
para que me cuiden
mientras duermo.
Busco a tientas entre sueños
la teta de mamá
el deseo es ahora
esa teta enorme
que me alimenta
gateo en cuatro patas hacia ella
y la aprieto fuerte con mis labios
pero el amor es arisco
y papá también la quiere
me largo a llorar y consigo
que me acuesten en su cama
entre medio de los dos
sus cuerpos limpios
entrelazados al mío
el amor sin sexo
de mis padres.


7
Tenso el puño para dormirme
un acto reflejo, casi mecánico
me preparo para bucear en las profundidades
durante las próximas ocho horas. Allí aparece
todo lo que esquivo con éxito durante el día:
el miedo a estar sola, el dolor de haberte perdido
el deseo de que regreses y la esperanza también
de que a la larga como me dicen
todo sea para mejor.
Me despierto, el puño sigue tenso
igual como lo dejé al dormirme, abro la mano
por las dudas, pero no hay en ella ningún tesoro
no hay tesoros en el fondo del mar
solo nosotros mismos y un espejo gigante
que al igual que los del circo
deforma nuestras dimensiones
y se lee en clave.






Nunca tuve un noviecito en el jardín de infantes

Nunca tuve un noviecito en el jardín de infantes
ni alguien que gustase de mí.
Mi familia ocupó hasta mi adolescencia
todo mi universo sentimental,
el ancho patio de la escuela
con la higuera y la máquina que compactaba latas.
El primer día entré de la mano de mi hermano,
Lauti sabía muchísimo y yo le tenía tal admiración
que me pegué a él durante muchos años.
Quería ser su novia, pasar todos los días juntos
en los recreos.
Recuerdo que mi prima también quería ser su novia
y peleábamos tanto
que dejábamos de hablarnos durante días,
sin compartir los juguetes,
ni quedarnos a dormir la una en la casa de la otra.
Cuando mamá preguntaba
por qué nos habíamos peleado
yo le mentía y le inventaba historias,
de alguna manera las dos teníamos en claro
que ninguna se iba a casar con mi hermano
y que la vida nos iba a honrar
con hombres mucho más importantes.







Si otra voz aparece en mis poemas

Si otra voz aparece en mis poemas
quiero que sea la de mis amigos,
la de Fede que trabaja de cajero
en un negocio que vende discos
y se enamora de cada chica
que lo mira por la vidriera.
La de Nati que vive sola
desde que su mamá la echó de su casa
y ahora tiene una perra que se llama Gladys;
o la de mi amiga Debi que quiere ser actriz
pero estudia para contadora
como Sol que se va de viaje cada seis meses
para escapar del amor
y de todo lo que echa raíces.
Quiero a mis amigos reales de carne y hueso
no la amistad con mayúsculas
sus historias tangibles y sinceras
en el trazo de mi mano.




Luciana Reif nació en la localidad de Lanús en 1990. Es Socióloga y becaria CONICET por la Universidad Nacional de Avellaneda. Es hincha de Racing y le gusta ir a alentar a su equipo a la popular. Participó de la antología El Rayo Verde (Viajero Insomne, 2014) y de la antología El Rayo Verde 2015. Poemas suyos fueron traducidos al italiano por el Centro Cultural Tina Modotti. Coordina junto con Valeria de Vito la revista de arte y literatura Carnaval toda la vida.  Estos poemas perteneces a su primer libro “Entrada en Calor” publicado por el sello editorial El Ojo del Mármol (2016).   

lunes, 16 de mayo de 2016

Lila Biscia



manada

pájaros
sobre una pared al borde del derrumbe.

la sombra de cien pinos junto a un acantilado,
cualquier acantilado.

el amor es un niño sordomudo.

el amor, una manada de elefantes
calcinándose al sol,

y lo que queda.



 buitres

supe que una treintena de buitres
despedazaron
una oveja: mientras le arrancaban las vísceras
y los ojos
ella hacía fuerzas por respirar.

los recuerdos son como ovejas carneadas por ignorantes
todo lo que fuimos
puede escribirse sobre un pequeño paredón.



y ahí

no tengo porqué tener una casa
            pensé
cuando me preguntó si vivía acá

¿es tuya?
me dijo

y quise imaginar, que si me metiese dentro de su boca
atrás, bien atrás
encontraría un campo verde oscuro
-campo verde aceitunas-
y ahí

en medio de la nada              solito
un cencerro en el pasto
                                   esperando.





 cuando llorás los ojos se te ponen más verdes

a veces veo llorar a la mujer embarazada
está envuelta en papel de oruga

se toca la panza
yo me toco la panza
cuando la veo
me palpo
entierro los dedos
me encuentro

pequeña niña oculta
tras la falda de mi madre.





 y una jirafa

si el sueño de los cuerpos cae
si el sueño de los cuerpos arrastra
si la vida arrastra cuerpos
si la vida respira tulipanes y los cuerpos
respiran algas
si las algas arrastran cuerpos
y los sueños
transpiran el aroma a mandarinas de tu boca
transpiran
como cuerpos arrasados
como la fortuna del olvido
como la desmemoria
como la indiferencia
enredada en algas
de tulipanes muertos
del sueño que nunca acaba
como la voz que repite
el sueño que nunca acaba y
tulipanes en tu boca
arrasados como cuerpos con aroma a mandarinas
como la desmemoria
y una jirafa
se corre del camino
para mirarme.

Tierra Animal
Editorial: Harpo Libros
Madrid, diciembre de 2015



llegar

soñé que no me entraban las piernas
en el avión
intenté acurrucarme
nunca
me pensé tan alta
pero ahora
mis piernas raspan el hule blanco
me agacho para ver dónde       
termina mi cuerpo                        cuánto
tendré que doblarlo
si quiero      
tocar el suelo
hacer pie         recordar   
fue lunes
el día que viajamos
en colectivo y vos
apoyaste tu cabeza en mi hombro.





Varsovia

él está pasando la semana en Varsovia.
me dice que el frío
no es tanto como pensaba
pregunta qué tal tu frío,
entonces lloro.
escucho rebotar mi llanto en el teléfono,
dice que le gustaría que yo
estuviese ahí
con él
que me llevaría al lugar donde están las cosas de los judíos,
vos
que tenés el judaísmo en tus caderas.
me río. le digo que es un nazi.
me dice que para mí todos son nazis,
cortamos
me meto en la cama
dejo que la gata se duerma entre la frazada y el acolchado.
olvidé preguntarle si en Varsovia
es primavera y si los astros
ahí
estarían de nuestro lado.




Lila Biscia, Buenos Aires, Argentina, 1976. Estudió las Carreras de Letras y Psicología en la UBA. Realizó talleres y clínica de obras con escritores como María Negroni, Ariel Bermani y Claudia Melnik. Sus poemas han sido publicados en diversos medios gráficos y digitales en Argentina, España y Venezuela, y en su blog: Bajo las uñas (www.lila-biscia.blogspot.com) Su primer poemario editado “Tierra Animal”,  se publicó en España durante diciembre del 2015 por la Editorial Harpo Libros, y prologado por Andrés Neuman. Trabaja como Productora Editorial y Entrevistadora en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Buenos Aires.








martes, 3 de mayo de 2016

Andrés Szychowski








Reflejo

El cíclope está a mi lado.
El poema está a mi lado.
El niño está a mi lado.
El renacuajo está a mi lado.
El grano de arena está a mi lado.
El viento está a mi lado, por
lo que el grano de arena
vuela hacia el ojo de la bestia
que tropieza con el poema
y aplasta al niño,
mientras suelto al renacuajo
en una palangana con agua estancada
para ponerlo a salvo.





Rue…

Anoche leí un poema de Prévert
anoche leí a Prévert y no pude dormir

El poema de Prévert se trataba de Prévert
y de algo que a Prévert se le perdió en la rue…

Hay una repetición que de tanto en tanto,
Prévert mediante, generalmente nunca,
se repite a lo Prévert y, mientras tanto,

no pude dormir




Bob, bienvenido

Así como descubrí que Bob Dylan
era un hombre mayor, es decir,
en 2007, en el único recital (Vélez)
al que asistí, con una profunda depresión
y con una graduación alcohólica
menor a la recomendable, Bob, miré,
no tenía los veintipico de los 60.
Así como el tiempo infantilmente
aguarda, infantilmente el tiempo,
detrás de los arbustos (y si no lo hace
será porque la vegetación escasea
debido a fallas de montaje: hablar
con producción) aguarda. Fisgonea.




Música

la genialidad no está en un tono
ni en dos, tampoco
en tocar a Chopin
con una protuberancia

Sólo hay un padre
que te da puntapiés
admirables

y el aplazamiento




Andres Szychowski nació en La Plata, donde vive actualmente. Publicó los libros "17 discos de música africana", "La redundancia" y "Poezja". Los poemas que aparecen acá son aún inéditos.