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martes, 26 de septiembre de 2017

Barby Medici











SENTIMIENTOS LA MEDICI



1-TE VOY A REGALAR

Un pastel de papas en julio
Una ventana abierta en febrero
Un graffiti en pared de chapa
Una birra en la terraza
Un camino en bajada
Una servilleta doblada
Un cuento por noche
Una remera amarilla, para que te la pongas arriba de la tuya naranja y que se convierta en roja,
Una remera roja,
Un frasco de mermelada
Un cartel que diga: menos mal
Te regalo un helado de plaza
Muchas baldosas de líneas con la distancia exacta de tus pasos,
El sol que me da ahora (no, mentira, eso te lo comparto)
Te voy a regalar 12 meses eternos, y un pastel de papas en el medio.








2-NO SALÍ

3/4 de viernes, un sábado, un domingo y medio
86 selfies en la cama + una que salió borrosa
1 salida al supermercado
1 promo de agua mineral
4x3
agua del Aconcagua con un poco de cemento
100 poemas, 87 páginas
1 llamado telefónico al fijo, quedate tranquilo teléfono,
no te voy a dar de baja
1 cable estirado lo más que se pudo
mis pies están en los primeros tres meses de relación








3-SACALE UNA FOTO

Sacale una foto a tu hígado, que le doy like.
Sacale una foto a tu riñón, que le doy like.
Sacale una foto a tu corazón, pero el que tenés adentro, no el que formás con las manitos
con cara de “auxilio, no soy feliz”.
Sacale una foto a tu estómago resfriado de cataratas, de chismes insulsos y te juro que le doy like.
Sacale una foto a tu intestino, escribí en el post cuántos metros tenés. Presumí tu largo intestino, vacío de nutrientes. Sacátelo, formá un corazón, sacale una foto. Le voy a dar like.








4-TE NECESITO VER EN LOOP

Todo es gustar,
Desear,
Tener,
Necesitar,
Desear tener,
No necesitar nada
¿Hay algo que necesites todo el tiempo?
¿Hay algo que tengas?
Necesito ver.
Te necesito ver.









Barby Medici (Florida 1987) - Diseñadora gráfica y poeta.
Escribió y editó junto con diferentes artistas de la escena local fanzines de micro relatos y fotografías. Su pasión por lo transmedial, hizo que sus publicaciones formarán parte de instalaciones / muestras en Buenos aires y Santiago de Chile y una obra de teatro en Buenos Aires.

Publicaciones. De vos tmb me voy a cansar (2016) - Internet, Fotocopias, Cigarrillos y algo más (2017) - Que todo lo que está bien no se de vuelta como media post tormenta (2017).

redes
lamedichi.tumblr.com
instagram.com/barbymedici

miércoles, 6 de septiembre de 2017

María Eugenia Simionato






El camino que invento para mis pies
está justo en el borde de esta mesa
determinado por el tamaño de mi deseo:
si me obligo a escribir
la hoja se vuelve cada vez más blanca
si me obligo a un acto cualquiera
se ilumina el contorno contrario.
Me distraigo,
lavo la ropa acumulada,
y las manos, llenas de espuma,
las manos que obedecen.


***

Me despierto cerca de la hora del almuerzo.
Todavía no me acostumbro a este modo de ser yo
quien dirige el orden de la casa.
Tengo que atravesar mis pequeños olvidos,
para no incendiarme,
para no dejar el gas prendido, o culpar a los libros
de la duración del fuego.
El agua de los días se endurece. Y la silla es un objeto quieto.
Entonces es urgente navegar, de algún modo lo hago
al escribir, junto al mate y la música de fondo,
para que el agua no llene toda la noche,
para distraer a la oscuridad con el viento que hacen mis movimientos
hasta que avanzo un poco
y la veo cada vez más lejos.




Tenías mi edad cuando nací

Todavía recuerdo las palabras que me trajeron al mundo:
"Casi no te movías. Te gustaba esa oscuridad. Nunca te acomodaste del todo al ruido".
Casi no hablaba. Nunca sentí del todo mi voz.
Tenía un hueso sobresalido en cada hombro
y no podía dejar de tocarlos,
contemplar esas formas de la muerte
era un juego, tocar la dureza.
Me dabas un regalo
como el gato que te regala un ratón o un pájaro orgulloso.
Envuelta en tu pelo,
las ondas de tu pelo y el perfume, siempre tu perfume
el maquillaje intacto,
el sonido de los tacos, tu extraña presencia
llegando, sin ningún paisaje, sin nada del mundo
para contar.
Tenía sed, y me pasabas un espejo.
Era otro el vidrio, otro el continente,
pero daba lo mismo. Algo calmabas.
mi voz indefinida
hija de tu oscura y delicada carne.




Árbol

En el temblor de la raíz sobrevive
la verdad de una hoja
y en la última rama comienza
la ausencia del árbol.
Pero del árbol
sólo puedo sentir el hueco
por donde asoma la luz.




La noche crece como un río solitario

Voy a acomodarme
en el exacto espacio que separa
tu palabra de la mía.
La noche crece como un río solitario
y me pregunto:
¿Quién podría asegurar si no es tu ojo o el mío
el pez valiente saltando
al otro lado del insomnio?





María Eugenia Simionato es psicóloga y poeta. La noche crece como un río solitario, su primer libro de poesía, nació en un taller de escritura en 2014 con el poeta Diego Muzzio. Se editó en el 2015. Tuvo un blog hace unos años, que por ahora está cerrado. . En 2016 participó del IV festival internacional de poesía de Mendoza en el marco de la feria del libro, en el Le Parc. Y actualmente está por salir una reedición, (finales de 2017) por la editorial Sirga.

lunes, 14 de agosto de 2017

Noelia Palma



(foto: Oscar Ernesto Solís)







12 Había una vez si puede decirse ahora todo el oro, esa luz que golpetea, mi amor, algunas cosas o la urgencia invencible boca a boca y nos íbamos juntos del mundo para venir al mundo.



25 Madre, aquí llora tu hija muerta dame de comer tu abrazo digo todavía por favor, balbuceo cosas azules, escupo qué lindo velorio hay un triciclo y fotos con trenzas hay las palabras arrancadas de los ojos ya no respiro te cuento que hace bien morirse perdoname si quise descansar, recuerdo me peinabas bellísima para ir a la plaza y en la hamaca siempre tus manos daban empujoncitos como pequeños abortos vivos, el vértigo del aire siempre en la cara el lloro blanco en la cara, mamá el lloro de la hijita muerta tan niña no creció no creció como los gusanos gordos.





28 Hay una fotografía de mi niñez donde estoy junto a mi padre. Lugar de toda ausencia dejarse crecer la vida.







26
El silencio todo reunido: abrir y cerrar cosa incesante como una boca desordenarlo, que haga alguna monería ponerle una mano en la garganta hacerle una fe: enterrar el lenguaje en el lugar donde el viento sopla más fuerte un dolor nuevo para que hable.






24
O habrás sentido un resplandor, algo que subía por tus piernas latiendo. Quiero decir, tu masturbación, meterse todo ese deseo hasta el aborto final irrespetuoso y horrible ¿cómo podría doler más? La belleza nos dijo cosas parecidas a la plenitud el verbo cigarrillo contar libros poemas de memoria porque siempre se tiembla un poco después de darnos lástima el cuerpo.





Noelia Palma nació en la provincia de Buenos Aires en octubre de 1984. Textos suyos han sido publicados en diversas antologías y revistas digitales como Digo.palabra.txt, Letralia, entre otras. Realizó talleres literarios con Alberto Ramponelli y Eduardo Espósito. Su primer libro de poemas, Que la muerte nos ampare fue editado por Francia Ediciones, 2017. Su blog: noeliapalma.blogspot.com


lunes, 7 de agosto de 2017

Juan José Rodinás





  
Balada para un perdedor absoluto en verso relativo


La madrugada es un niño rodando colina abajo
en mi cabeza que rueda colina abajo & cielo arriba arriba
donde se muele mi rostro de piedra sobre mi rostro de hueso.
De hecho, no sé si pienso esto que pienso: fracasé y soplé
y coloqué mi torso sobre una cancha de sangre
donde se acumulan los órganos del hombre que ya no pude ser,
que no sabría. Sobre el plumaje de un búho en el desierto,
las mujeres que no tuve, las que anhelé en la lluvia,
recorren un hospital psiquiátrico donde disparan
contra el laberinto vertical de mi cabeza rapada a los 16 años.
Esta muerte donde las islas de viento soplan
sobre los carrizos de agua de mi rostro quemado
es un pasaje directo hacia los huesos. Sin gracia, niño gris,
hombre concreto (la versión tangible de otros, esos sí,
triunfadores y etéreos, pero también hueco, vacío,
hambre de fondo, línea de arrastre de un símbolo inundado,
concreto máquina poema hombre poema cicatriz).
Y nuevamente herida. Nadie que me elija me elegirá.
Tengo el doble de años y una niña de niebla me esconde
bajo su mano (soy quien le venda su rostro,
quien la tortura sin que ella lo sepa para así comprenderla).
El cielo esplende como la cópula masiva de un enjambre
de abejorros azules + la velocidad de las células
amarradas sobre mis ojos: hay avisos de curva que no hay.
Hoy 6 de julio de 2012, mi alma es una cabeza rapada,
un desierto de neuronas sobre una isla de caballos
cosidos contra una nube de seda. Mamá, ya olvidé
cómo se escribía mi nombre. La escuelita de mi muerte
se abrasa con demasiados rostros desconocidos,
saludos cordiales, la desesperación de un animal
por convertirse en polvo.

(De Anhedonia, 2013)




Ilustración con muchacha dentro


I

Un sol como una pregunta.
Un fondo áureo en la tintura.
Un círculo amarillo con tentáculos.

Alguien dirá sol pensando
“punto amarillo sobre la carretera”.

Hacia la derecha, un altar de piedra.
Janis Joplin, en efigie de plástico,
es una virgen morena
sobre cuya cabeza vuelan moscas y tábanos.

Aullante. Una vez más
colocarle una vela Janis aullante.
Y orarle así por todos los muertos de la carretera.

Cruces. Calaveritas pizarnik.
Cruces. Lápidas.
Todavía un realismo filmado
en cámara verbal con 30 milímetros de luz.

Aquí llueven paisajes de granizo.
Paisajes de polvo en un valle de estrellas.


II

Estas imágenes proceden de un viejo telefilme
que nadie mirará jamás.

Hay un vehículo parqueado.
es un Chevrolet modelo 85.
Vendo seguros -dice un burócrata- desde el auto viejo.

Busca en los ojos de Johanna
-así se llamó la muchacha perdida-
un argumento para desmentir
que el mundo sea un niño loco
que hunde su mano en una tina roja
para luego perderla en una escena irrealista.

En los ojos de Johanna, el burócrata encuentra
un fósforo encendido,
un video gore dentro de un pájaro de cuarzo.
Para agregar, luego,
el paisaje necesario al extraño conjunto.

III

Tomo la estrella- dice el burócrata.
¿Me servirá tu estrella, Johanna de los muertos?-
piensa, mientras arranca su auto
a la velocidad de la luz.

El sol es un punto –como un hueso alargado-
acariciando flores
y flores que no son de la mente.

(Bendita seas, Señora de las cosas:
Janis Joplin ora sobre el corazón de la niñita monstruo).

El burócrata parquea su automóvil.
Entra a un restaurante y,
mientras mira los postres del menú,
medita:
soy lo invisible
o tengo, al menos, tu huella invisible.

Y se sienta en una mesa
que bien podría existir sin él.



(De Código de barras, 2010)




Cromo “Permanent Vacation”


Filmaba una película sobre un cartón de huesos. (Entiendo). No copiar. Ampliar los huesos. Yo miraba una cinta de Jarmusch. ¿Velocidad de una estrella negra abriéndose en el ojo? (Sí, entiendo). Huesos, perros, niños obesos comiendo dulce elaborado con niños en polvo, con azúcar extraída de hadas con tumor cerebral, con demonios servidos para la merienda. Un ritmo circadiano entre las fresas negras. Breve película donde uno marcha hacia dentro de la mente inmóvil, de la ciudad corregida, posada por los pasos.




I
09:12
Azul es cielo material y nubes blancas. Un hombre guarda una caja de cerveza heineken en un tráiler: lo mal construido del tiempo está en la calle de esta imagen. Camino sobre la acera como pasando sobre un disco de 45 revoluciones. Desde aquí, lo visto es una distancia que se contrae o expande y: esa pasarela de animales desconocidos, de mutaciones invisibles. Estoy solo.




II
09:14: limpieza, sueño
Volveré a la casa, a la cabeza con árboles donde nací, volveré al ojo de topo de mi madre, a la casa hipotecada, volveré a la casa de los huertos donde nadie sufre. Hay un puente de hormigón a no mucha distancia. La hierba está enrojecida. Pequeños matorrales y un chopo reluciente. Lilas marcan el borde de una charca vacía.




III
09: 14.1: limpieza, sueño
Ésta es una casa contra las galaxias. Mundo: escombros, marmajas. Soy un escombro en los escombros. Soy un escombro en los escombros de una galaxia viva. Aprendo que mis pasos son apenas las huellas de mis pasos en mis pasos.




IV
14: 12.1: hospital de la mente
Puertas y pasillos donde cada paso es un hombre sin recuerdos. La enfermera grazna y me deja pasar. Ahí, gimen las mujeres como pájaros extraviados en sus propios cuerpos. Soy tu hijo — le digo a la mujer que danza como derviche en el centro de la habitación, en el centro de la enfermedad mental. Otra ríe, pero ella: “sabía que eras mi hijo por la forma en que graznas, en que graznan los ojos de tu padre en ti”. Sonido de aviones. La enfermera grazna “es la hora de los medicamentos” y saca una aguja para dormir animales. (Se puede soñar la misma imagen con variantes). Todavía ríe la otra mujer —en ojos claros— mientras la muerte corcovea sobre un taburete: caballito pequeño y viviente.




V
17:35: versión con muchacha: postparaíso.
Los niños góticos que juegan fútbol en la calle me ven como si fuera un túmulo de heces. La ciudad es un fondo musical abolido: no me gustan los avisos de neón si no hay algo que anuncie el fin del mundo y su regreso: el eterno retorno de la cabeza muerta. Sobre una escalera, alguien canta en español: “qué bonita está la mañana”. Pero es tarde y la llorona barrial se hala los pelos iluminados, cuando le pregunto si está bien. Qué te vayas de aquí —me dice./ En el paisaje seco,/la llorona barrial canta/ y muele su mirada entre los chopos./ En círculos/ camino hacia ninguna parte/ en círculos/ miro un fondo devastado./ ¿La tarde?




VI

23: 10: versión última: corazón cabeza
Elijo el callejón de boxeadores que da paso a la realidad y su huerto de peras. Luego, dormiré en la calle: como dormir en la calle y soñar el mundo cuando despierte y soñar avenidas desiertas y una desolación que sea hija de mis ojos.




VII

23:10 mi cerebro es ópera entre dos estruendos
Un hombre negro, con dientes como perlas alucinadas, se ríe desde su silla y me habla sobre “El Efecto Doppler”. ¿Qué quieres escuchar chico? —dice, mientras ensaya un paisaje miles Davis. Algo que sea un evangelio del ritmo en el oído.




VIII
Daño una estación con cuadros invisibles. El deterioro es mi imagen quemada sólo ante mis ojos y la campana del mirlo: la memoria es la mente arrastrada y mutilada por los brazos de un hombre realista que sigue la línea del verano.

Dibujos estarcidos en la mente: fotogramas recortados sobre el soplo de la dispersión.

Pierdo mi dirección perdida.


El desvío es una línea recta en todas direcciones.

Mapa como efecto
de pasar a cualquier parte.




IX

Irse cuando se perdió el eje del cuerpo y pienso que en el pecho hay una ventana para escapar de 1 hacia 2. Hacia 3 también, pero a veces: rojas mariposas de ala única, huyendo. Me gusta mi traje a cuadros. En la baranda, miro el pespunte del mar. Una maleta. El señor adiós es abstracto. La fotografía en color de esta escena es una forma de la despedida. Babilonia es el mapa de una mente que se borra a sí misma. Varios botes. Un barco. La huida –la más hermosa– es hacia un punto que ha sido borrado de antemano. Un punto donde mi rostro fue borrado antes de existir.


(De Cromosoma, 2010)






Juan José Rodinás (Ambato, Ecuador, 1979) estudió literatura y periodismo en Quito e hizo cursos de traducción en Madrid. Ha publicado Los rastros (Quito, 2006), Viaje a la mansedumbre (Barcelona, 2009), Barrido de campo (Arequipa, 2010), Código de barras (Quito, 2011), Cromosoma (Quito y Santiago de Chile, 2011), Estereozen (Lima, 2012) y Anhedonia (Popayán, 2013). Además, ha reunido su trabajo en antologías personales extensas, como Los páramos inversos (Popayán, 2014), o breves, como 9 grados de turbulencia interior (Guadalajara, 2014). Formó parte del comité editorial de la revista de poesía Ruido Blanco y fue editor de varios libros bajo ese sello. Ha obtenido algunos reconocimientos como el Premio Internacional de poesía joven La Garúa 2007 y el Premio Festival la Lira 2013. Actualmente, es candidato doctoral en la Universidad de Leeds e investiga la relación entre el paisaje y las identidades nacionales en la obra de dos poetas ecuatorianos y dos uruguayos. Su último libro publicado se titula Kurdistán (Juliaca, 2017)