lunes, 14 de agosto de 2017

Noelia Palma



(foto: Oscar Ernesto Solís)







12 Había una vez si puede decirse ahora todo el oro, esa luz que golpetea, mi amor, algunas cosas o la urgencia invencible boca a boca y nos íbamos juntos del mundo para venir al mundo.



25 Madre, aquí llora tu hija muerta dame de comer tu abrazo digo todavía por favor, balbuceo cosas azules, escupo qué lindo velorio hay un triciclo y fotos con trenzas hay las palabras arrancadas de los ojos ya no respiro te cuento que hace bien morirse perdoname si quise descansar, recuerdo me peinabas bellísima para ir a la plaza y en la hamaca siempre tus manos daban empujoncitos como pequeños abortos vivos, el vértigo del aire siempre en la cara el lloro blanco en la cara, mamá el lloro de la hijita muerta tan niña no creció no creció como los gusanos gordos.





28 Hay una fotografía de mi niñez donde estoy junto a mi padre. Lugar de toda ausencia dejarse crecer la vida.







26
El silencio todo reunido: abrir y cerrar cosa incesante como una boca desordenarlo, que haga alguna monería ponerle una mano en la garganta hacerle una fe: enterrar el lenguaje en el lugar donde el viento sopla más fuerte un dolor nuevo para que hable.






24
O habrás sentido un resplandor, algo que subía por tus piernas latiendo. Quiero decir, tu masturbación, meterse todo ese deseo hasta el aborto final irrespetuoso y horrible ¿cómo podría doler más? La belleza nos dijo cosas parecidas a la plenitud el verbo cigarrillo contar libros poemas de memoria porque siempre se tiembla un poco después de darnos lástima el cuerpo.





Noelia Palma nació en la provincia de Buenos Aires en octubre de 1984. Textos suyos han sido publicados en diversas antologías y revistas digitales como Digo.palabra.txt, Letralia, entre otras. Realizó talleres literarios con Alberto Ramponelli y Eduardo Espósito. Su primer libro de poemas, Que la muerte nos ampare fue editado por Francia Ediciones, 2017. Su blog: noeliapalma.blogspot.com


lunes, 7 de agosto de 2017

Juan José Rodinás





  
Balada para un perdedor absoluto en verso relativo


La madrugada es un niño rodando colina abajo
en mi cabeza que rueda colina abajo & cielo arriba arriba
donde se muele mi rostro de piedra sobre mi rostro de hueso.
De hecho, no sé si pienso esto que pienso: fracasé y soplé
y coloqué mi torso sobre una cancha de sangre
donde se acumulan los órganos del hombre que ya no pude ser,
que no sabría. Sobre el plumaje de un búho en el desierto,
las mujeres que no tuve, las que anhelé en la lluvia,
recorren un hospital psiquiátrico donde disparan
contra el laberinto vertical de mi cabeza rapada a los 16 años.
Esta muerte donde las islas de viento soplan
sobre los carrizos de agua de mi rostro quemado
es un pasaje directo hacia los huesos. Sin gracia, niño gris,
hombre concreto (la versión tangible de otros, esos sí,
triunfadores y etéreos, pero también hueco, vacío,
hambre de fondo, línea de arrastre de un símbolo inundado,
concreto máquina poema hombre poema cicatriz).
Y nuevamente herida. Nadie que me elija me elegirá.
Tengo el doble de años y una niña de niebla me esconde
bajo su mano (soy quien le venda su rostro,
quien la tortura sin que ella lo sepa para así comprenderla).
El cielo esplende como la cópula masiva de un enjambre
de abejorros azules + la velocidad de las células
amarradas sobre mis ojos: hay avisos de curva que no hay.
Hoy 6 de julio de 2012, mi alma es una cabeza rapada,
un desierto de neuronas sobre una isla de caballos
cosidos contra una nube de seda. Mamá, ya olvidé
cómo se escribía mi nombre. La escuelita de mi muerte
se abrasa con demasiados rostros desconocidos,
saludos cordiales, la desesperación de un animal
por convertirse en polvo.

(De Anhedonia, 2013)




Ilustración con muchacha dentro


I

Un sol como una pregunta.
Un fondo áureo en la tintura.
Un círculo amarillo con tentáculos.

Alguien dirá sol pensando
“punto amarillo sobre la carretera”.

Hacia la derecha, un altar de piedra.
Janis Joplin, en efigie de plástico,
es una virgen morena
sobre cuya cabeza vuelan moscas y tábanos.

Aullante. Una vez más
colocarle una vela Janis aullante.
Y orarle así por todos los muertos de la carretera.

Cruces. Calaveritas pizarnik.
Cruces. Lápidas.
Todavía un realismo filmado
en cámara verbal con 30 milímetros de luz.

Aquí llueven paisajes de granizo.
Paisajes de polvo en un valle de estrellas.


II

Estas imágenes proceden de un viejo telefilme
que nadie mirará jamás.

Hay un vehículo parqueado.
es un Chevrolet modelo 85.
Vendo seguros -dice un burócrata- desde el auto viejo.

Busca en los ojos de Johanna
-así se llamó la muchacha perdida-
un argumento para desmentir
que el mundo sea un niño loco
que hunde su mano en una tina roja
para luego perderla en una escena irrealista.

En los ojos de Johanna, el burócrata encuentra
un fósforo encendido,
un video gore dentro de un pájaro de cuarzo.
Para agregar, luego,
el paisaje necesario al extraño conjunto.

III

Tomo la estrella- dice el burócrata.
¿Me servirá tu estrella, Johanna de los muertos?-
piensa, mientras arranca su auto
a la velocidad de la luz.

El sol es un punto –como un hueso alargado-
acariciando flores
y flores que no son de la mente.

(Bendita seas, Señora de las cosas:
Janis Joplin ora sobre el corazón de la niñita monstruo).

El burócrata parquea su automóvil.
Entra a un restaurante y,
mientras mira los postres del menú,
medita:
soy lo invisible
o tengo, al menos, tu huella invisible.

Y se sienta en una mesa
que bien podría existir sin él.



(De Código de barras, 2010)




Cromo “Permanent Vacation”


Filmaba una película sobre un cartón de huesos. (Entiendo). No copiar. Ampliar los huesos. Yo miraba una cinta de Jarmusch. ¿Velocidad de una estrella negra abriéndose en el ojo? (Sí, entiendo). Huesos, perros, niños obesos comiendo dulce elaborado con niños en polvo, con azúcar extraída de hadas con tumor cerebral, con demonios servidos para la merienda. Un ritmo circadiano entre las fresas negras. Breve película donde uno marcha hacia dentro de la mente inmóvil, de la ciudad corregida, posada por los pasos.




I
09:12
Azul es cielo material y nubes blancas. Un hombre guarda una caja de cerveza heineken en un tráiler: lo mal construido del tiempo está en la calle de esta imagen. Camino sobre la acera como pasando sobre un disco de 45 revoluciones. Desde aquí, lo visto es una distancia que se contrae o expande y: esa pasarela de animales desconocidos, de mutaciones invisibles. Estoy solo.




II
09:14: limpieza, sueño
Volveré a la casa, a la cabeza con árboles donde nací, volveré al ojo de topo de mi madre, a la casa hipotecada, volveré a la casa de los huertos donde nadie sufre. Hay un puente de hormigón a no mucha distancia. La hierba está enrojecida. Pequeños matorrales y un chopo reluciente. Lilas marcan el borde de una charca vacía.




III
09: 14.1: limpieza, sueño
Ésta es una casa contra las galaxias. Mundo: escombros, marmajas. Soy un escombro en los escombros. Soy un escombro en los escombros de una galaxia viva. Aprendo que mis pasos son apenas las huellas de mis pasos en mis pasos.




IV
14: 12.1: hospital de la mente
Puertas y pasillos donde cada paso es un hombre sin recuerdos. La enfermera grazna y me deja pasar. Ahí, gimen las mujeres como pájaros extraviados en sus propios cuerpos. Soy tu hijo — le digo a la mujer que danza como derviche en el centro de la habitación, en el centro de la enfermedad mental. Otra ríe, pero ella: “sabía que eras mi hijo por la forma en que graznas, en que graznan los ojos de tu padre en ti”. Sonido de aviones. La enfermera grazna “es la hora de los medicamentos” y saca una aguja para dormir animales. (Se puede soñar la misma imagen con variantes). Todavía ríe la otra mujer —en ojos claros— mientras la muerte corcovea sobre un taburete: caballito pequeño y viviente.




V
17:35: versión con muchacha: postparaíso.
Los niños góticos que juegan fútbol en la calle me ven como si fuera un túmulo de heces. La ciudad es un fondo musical abolido: no me gustan los avisos de neón si no hay algo que anuncie el fin del mundo y su regreso: el eterno retorno de la cabeza muerta. Sobre una escalera, alguien canta en español: “qué bonita está la mañana”. Pero es tarde y la llorona barrial se hala los pelos iluminados, cuando le pregunto si está bien. Qué te vayas de aquí —me dice./ En el paisaje seco,/la llorona barrial canta/ y muele su mirada entre los chopos./ En círculos/ camino hacia ninguna parte/ en círculos/ miro un fondo devastado./ ¿La tarde?




VI

23: 10: versión última: corazón cabeza
Elijo el callejón de boxeadores que da paso a la realidad y su huerto de peras. Luego, dormiré en la calle: como dormir en la calle y soñar el mundo cuando despierte y soñar avenidas desiertas y una desolación que sea hija de mis ojos.




VII

23:10 mi cerebro es ópera entre dos estruendos
Un hombre negro, con dientes como perlas alucinadas, se ríe desde su silla y me habla sobre “El Efecto Doppler”. ¿Qué quieres escuchar chico? —dice, mientras ensaya un paisaje miles Davis. Algo que sea un evangelio del ritmo en el oído.




VIII
Daño una estación con cuadros invisibles. El deterioro es mi imagen quemada sólo ante mis ojos y la campana del mirlo: la memoria es la mente arrastrada y mutilada por los brazos de un hombre realista que sigue la línea del verano.

Dibujos estarcidos en la mente: fotogramas recortados sobre el soplo de la dispersión.

Pierdo mi dirección perdida.

El desvío es una línea recta en todas direcciones.

Mapa como efectode pasar a cualquier parte.




IX

Irse cuando se perdió el eje del cuerpo y pienso que en el pecho hay una ventana para escapar de 1 hacia 2. Hacia 3 también, pero a veces: rojas mariposas de ala única, huyendo. Me gusta mi traje a cuadros. En la baranda, miro el pespunte del mar. Una maleta. El señor adiós es abstracto. La fotografía en color de esta escena es una forma de la despedida. Babilonia es el mapa de una mente que se borra a sí misma. Varios botes. Un barco. La huida –la más hermosa– es hacia un punto que ha sido borrado de antemano. Un punto donde mi rostro fue borrado antes de existir.


(De Cromosoma, 2010)






Juan José Rodinás (Ambato, Ecuador, 1979) estudió literatura y periodismo en Quito e hizo cursos de traducción en Madrid. Ha publicado Los rastros (Quito, 2006), Viaje a la mansedumbre (Barcelona, 2009), Barrido de campo (Arequipa, 2010), Código de barras (Quito, 2011), Cromosoma (Quito y Santiago de Chile, 2011), Estereozen (Lima, 2012) y Anhedonia (Popayán, 2013). Además, ha reunido su trabajo en antologías personales extensas, como Los páramos inversos (Popayán, 2014), o breves, como 9 grados de turbulencia interior (Guadalajara, 2014). Formó parte del comité editorial de la revista de poesía Ruido Blanco y fue editor de varios libros bajo ese sello. Ha obtenido algunos reconocimientos como el Premio Internacional de poesía joven La Garúa 2007 y el Premio Festival la Lira 2013. Actualmente, es candidato doctoral en la Universidad de Leeds e investiga la relación entre el paisaje y las identidades nacionales en la obra de dos poetas ecuatorianos y dos uruguayos. Su último libro publicado se titula Kurdistán (Juliaca, 2017)




lunes, 17 de julio de 2017

María Florencia Rua







las latitas de coca cola en la heladera de la estación de servicio
el ruido de las zapatillas en el piso mojado
una canción vieja que nunca escuché hasta ahora
sobre la mesa remeras planchadas
conocí a alguien que me gustaba por ser distinto
la idea de un perro para el futuro
conversaciones atrapadas en el chat abierto
ropa del pasado en una bolsa de consorcio
vacío un atado de cigarrillos convertibles
el pasto crecido y amarillo
compañía virtual y encendedores
para elegir millones de películas
colgada en la terraza una gris bombacha de algodón
prendida la televisión en un canal de documentales
qué recuerdos usar?
un artículo de limpieza fuera
el calor del termo al lado de la computadora
pornografía y frases anónimas
directo al sentimiento una imagen
qué haré para mi tranquilidad?
un mosquito a punto de morir
abriendo la puerta de rejas negras la chica de enfrente
raid y oscuridad
para no perderse en internet planes
una gillette
luz blanca del supermercado abierto
tristeza en la bandeja de entrada
la lluvia ordena
un pensamiento arriba
después de ser usadas las cosas




A lo mejor también podemos ser amigos
y el canal con el que me abrazabas
puede hacer piso más lejos.
Me gusta quedarme quieta
viendo cómo nada interviene.
Es raro cuando decís que te acordás
de cada detalle
de cada escena
y después
te das a la fuga.
Yo me acuerdo de esa noche en la que prendí la luz
cansada
para matar a un mosquito
en el cuarto.
El insecto veloz,
evasivo.
Su cuerpo de una punta a otra
haciendo ese sonido raro.
Cuando lo aplasté y 
vos festejaste y
me dijiste que era hermosa
yo vi con asco su sangre en la pared.
No me dormí pensando en que las cosas a veces
funcionan de costado.
Vos seguías siendo el mismo pero
mal iluminado.
Como una foto fuera de servicio.
Un plano respirando cerca.
Algo sin profundidad
ni corazón.
Me pediste que prendiera
el aire acondicionado.
Ese artefacto capaz de modificar el clima.
Cerré los ojos
e imaginé que estaba sola
en la nieve.
Yo y un espacio blanco
y helado.
Efecto escarcha en el cuerpo
Escucho el ruido del exterior.
Un avión pasa por encima.
¿Y vos?
¿Qué pensás sobre las emociones?





chico encantador, I follow you
de tren en tren
llegaremos a tu ciudad en las afueras
y un edificio alto detrás de la estación
con paredes verdes
perdámonos en tu departamento
yo también estuve perdida ahora
usemos las palabras fáciles
perdón y gracias
mi corazón nervioso?
podés ver y tocar
no importa que el día de mañana
no sepa cómo volver
puedo entender con señas
y si me despierto de noche
decime cualquier cosa en voz baja
yo voy a cerrar los ojos
y a esperar quieta tu mano
mi amor, por favor
esto es distinto y bien
En cualquier idioma el cielo azul
parece a punto de explotar
mientras no dejás de mirarme





esta mañana me dijiste
que te habían robado
la riñonera
cuando lo leí
sentí como una espada electrizante
en la columna vertebral
me gustaba mucho tu riñonera
negra y de cuero
la llevabas en la cintura
como un superpoder eras la heroína
de las ficciones
hoy me puse triste y pensé
que estaba bien ponerse triste
porque algo de la amistad es compartir
los sentimientos
y a la vez las cosas
las cosas ponen en evidencia
el vínculo afectivo en las cosas
también hay una fuerza
pidiendo ser usada
y la amistad es usar todo
lo que está al alcance
apropiarse de lo que es del otro
y potenciarlo
la amistad es una cuestión de pertenencia
y metonimia
que quiere decir:
todo que te roben a vos
también me desaparece a mí
como por acto de magia
lo bueno es que en el intercambio de emociones
yo puedo darte un poema
para que no te sientas tan triste
o para que la tristeza haga foco de luz
porque la amistad también es eso:
hacer foco de luz
iluminar lo que no sirve o está oscuro
o simplemente cambiar de cuadro de imagen
la amistad es hacer que el amor
produzca un efecto secundario
encontrar gestos fugaces
y darles un significado
también fugaz
en la amistad todo es fugaz
menos la amistad
las tramas los contenidos
se desintegran
y la amistad permanece
el único fin de la amistad es permanecer
ya sé que no estoy diciendo nada nuevo
nada nuevo se puede decir de la amistad
porque la amistad es todo
no sólo hablar de chicos en una pijamada
aunque qué lindo es hablar de chicos
antes de ir a dormir




María Florencia Rua (1992) vive en Villa Luro. Es actriz y escritora. Realizó talleres con Nacho Bartolone, Mariano Tenconi Blanco, Cecilia Pavón, Jazmín Titiunik, Ariel Farace, entre otros. Estudia actuación con Matías Feldman y Santiago Gobernori. Da talleres de poesía y de teatro para chicos. En septiembre estrena su ópera prima “La noche quieta” en Granate Espacio. 
Link: maflorenciarua.blogspot.com.ar

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jueves, 13 de julio de 2017

Gerardo Grande






Borrachos en la noche de invierno de Buenos Aires
no teníamos más plata 
ni una botella de ron   carajo   dije
ni caramelos ni pala escondida en envolturas de caramelos   dijiste   
sólo quedaba seguir caminando
así que te sacaste los tacos para no esguinzarte un tobillo
y seguimos rumbo a tu casa
en mi campera encontré un cigarro que compartimos
mientras esperábamos que pasara un tren
lleno de borrachos 
tus piernas desnudas 
atravesaron las vías 
y te escondiste para orinar
un auto cruzó la esquina
barriendo con la luz de sus faros 
la pared contra la que orinabas
y yo jugué a que no era un auto 
sino un ángel que iluminaba tus piernas 
largas y asesinas
el mismo ángel que ilumina de noche 
los cementerios y las fiestas
a lo lejos un perro ladró al tren que se perdía 
pensé que era el momento justo
para que algo se revelara antes del amanecer
pero ya era mucho delirio
así que seguimos caminando 
yo quería dormir contigo
llevabas una minifalda 
y los hombros descubiertos
no te importaba el frío 
ni seguir caminando
pero no pudiste contra el hambre
esto se te ocurrió
al cruzarnos con un Nac and Pop
y te acercaste decidida 
para ver quién te invitaba un pancho
y apareció una chica
muy guapa también
comía un chori de dorapa
te dijo que te invitaba el pancho 
pero si le regalabas un beso
el primer beso
las llevó al segundo
y al tercer beso
y sin pancho
luego la brasa de tus ojos 
dio con mis ojos desbocados
los borrachos entraban y salían
del Nac and Pop
las caricaturas dibujadas en la pared
me miraban con un gesto burlón
los dientes se les caían de la risa
de mirarme parado como una estatua bajo el diluvio
los ojos de Charly García y Mercedes Sosa
el Che Guevara y Mickey Mouse
me decían
“comé queso posta
no plástico fundido” 
y esa otra caricatura 
que me miraba de frente 
¿quién era   Cesar Luis Menotti? 
me decía que del banco no iba a salir
me encogí de hombros
conseguí un cigarro 
di media vuelta y crucé la calle
“comé queso posta
no plástico fundido”
ahí tienes tu puta revelación de la noche
me dije y saludé a un perro naranja
que olfateaba en busca de un choripán tirado
o una milanesa convertida en vómito rojo vino rojo
los sueños sangran


 ** 



12:43
Tu cabeza es un edificio en llamas
Al que llegarán tarde los bomberos
12:50
Entraste llorando a la casa
Había hecho la cena y te esperaba en onda sweet
Problemas en el trabajo dijiste
Y ya no importa la cena
No importa que compré una bicicleta
Para que salgamos a rodar
Sobre todo lo que se puede rodar
12:52
Tiembla el país que es tu cuerpo
Y poco puedo hacer
12:57
Descubro lo tierna que resultas
Ante las piedras que nos tira el cielo
Las piedras bajo las que deberíamos bailar desnudos
Y reírnos de ellas
Tumbados en el césped de la noche
Amenazando con la mirada a las nubes
Advirtiendo a los astronautas
Que en lo alto deben cantar tu nombre y el mío
Pues con nuestra manera de besarnos
Aprendimos a sobrevivir
En un sitio donde la muerte se mea de risa
Y los días son lo más parecido a un campo
En medio de dos tropas a punto de la batalla
1:03
Escribo estas líneas
En un intento por crear un portal invisible
Que salga de mi computadora y poco a poco cubra el monoambiente
Para que cuando entres del balcón
En el apartamento haya una atmósfera
Donde puedas levitar tranquila y pintada de tu color favorito
Peces dorados flotando en el aire
Liberándose de su prisión de agua y de burbujas
Los peces que tanto te gustan
Entre nosotros
Para que pasen bajo tus brazos
Y te hagan sonreír
1:04
Pero las líneas que te escribo
No sirven en situaciones como ésta
1:05
Qué ganas de encarar a tu jefe
Y que mi golpe alcance a sus ancestros
Por la ventana miro tu expresión
Te limpias los mocos con las manos
Y los embarras por tus mejillas
Yo pasaría mi lengua por tu rostro
Para disfrutar del sabor salado
Lo cierto es que
No paso la lengua por tu rostro
Ni mi poema logra liberar a los peces del agua
Ni paras de llorar
1:08
Un poema es soledad
Pero un poema nunca está solo
No está solo mientras sirva de pañuelo
Para limpiarte los mocos
O sirva de paraguas en estos días lluviosos
O sirva de pararrayos en las noches eléctricas
O sirva de parabalas en estos días sangrientos


**

  

Tirados en la cama
Afuera llueve y el cielo se ilumina
Con una luz fluorescente
Que atraviesa la noche
Jugamos al fin del mundo
Y nos perdemos bajo las sábanas
Escenificamos partes
De una película que vimos
En el cine Lorca                            
La peli trata de dos niños verdes
Escondidos en una cueva
Los niños no envejecen
Y tienen un lenguaje que cambia
Según las estaciones del año
A veces las palabras caen
Dibujadas de su boca
Y al pisarlas
Se deshacen como la luz
Regresando al origen
Otras veces
Se alimentan de las vocales
Para germinar aullidos
Y que broten cantos
Los cantos que son los abuelos
De esta noche
Y en el invierno
Con las palabras construyen
Espejos de nieve
Para encontrarse desnudos
Y reconocer el país que es su cuerpo
Afuera llueve y el cielo se ilumina
En la radio dicen que es un meteorito
Que al entrar a la tierra se enciende
Como tú te enciendes por las noches
Para que yo no tenga miedo
De los monstruos escondidos en el armario
Entonces podemos seguir con el juego
Del fin del mundo bajo las sábanas
Inventar que todo termina
Y dos niños verdes sobreviven
Mientras afuera un meteorito se enciende
Avanza directo a la tierra
Entra con la furia de todos los trenes
Que rondan la vía láctea 
Y la infancia del planeta
Se echa a llorar


**
  


Te vi pelear por tu vida   Ibas tranquilo en la montaña y dos perros salvajes vinieron a buscar tus latidos que son los golpes más fuertes de este sueño   Encendí un cigarrillo y me puse a contemplar   porque siempre es revelador ver a una bestia enfrentar a la muerte   Acaricié la culata de mi pistola   Una sola bala en un carrusel de seis disparos   Un perro atacó tu vientre donde se esconde la mitad del cielo   y otro atacó directo a la yugular   pero tú   Woody   bestia que aúlla y relincha tiraste una mordida que se extendió por toda la montaña y hoy sigue mordiendo   Muerde a los desahuciados   a los recién nacidos   muerde a los criminales cuando ya no quieren disparar   Muerde   Muerde   y no distingue   Entonces supe que eres amigo del viento   porque en ese instante nos tocó directo del norte   Un viento rápido y caliente distrajo un segundo a los perros salvajes   y embestiste con la furia de quien no quiere alejarse de las letras del mundo   A veces recuerdo la escena y pienso en los jóvenes de este desierto   el limbo en el que se encuentran   Un territorio donde a diario tallan con piedras afiladas el nombre de un país a la orilla de un barranco   y tienen fuerza   y la fealdad no los toca   y son los desaparecidos   los sin techo   los vagabundos luminosos en medio de la noche   como tú   Woody   Aquella bala la colgué de tu cuello sólo para que no olvides que controlas tu muerte   que una bala no fue necesaria para salvarte de la muerte   que tu embestida puede contra los perros   contra los toros   puede contra el sol   puede contra ti mismo mientras seas joven y hermoso


**


  
He caído en medio de este bosque
que es un libro apenas habitado  
con la tierra  
bajo el pasto me voy a quedar  
escribiré con el sueño índice 
las raíces de un árbol que se extienda
lo mismo en la tierra que sobre las nubes  
pero más me importan las raíces  
(pues bajo este poema habitan niños que no conocen el sol) 
con ellas construiré cientos de rayos divinos  
que alumbren los juegos bajo tierra
escribiré árboles con distintas formas   
así tendré más letras
para formar mi bosque
así tendré más raíces
para inventar un sol
que gire alrededor de los astros/niños
entonces será imposible no mirarlos
y por algún tiempo
olvidaremos el cosmos inalcanzable
que se expande arriba de nosotros
para bailar con el mundo que también se expande aquí
entre temblores e incendios
un poema es soledad  
pero un poema nunca está solo  
no está solo mientras sirva de cielo para niños
que no conocen el sol  
y junto a otros árboles haga el bosque en el que ahora me fragmento
tierra que escribe con el sueño índice  
desde la soledad que hace al poema  
donde correré desnudo







Gerardo Grande (1991). Publicó La edad atómica (La Bella Varsovia, Córdoba, España, 2014), Fiesta brava (Neutrinos, Entre Ríos, Argentina, 2015) y Seguir (Eloísa Cartonera, Buenos Aires, Argentina, 2016).  Es co-compilador de Astronave, panorámica de poesía mexicana 1985-1993  (UANL-UNAM, México, 2015). Ha participado en festivales y encuentros internacionales como Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Festival Internacional de Poesía de Rosario, Festival Internacional de Poesía de Córdoba, entre otros.